Nervios, inseguridad, duda... son muchas –y muy diversas- las emociones que se experimentan en una entrevista de trabajo, y que pueden arruinar la posibilidad de conseguir la oferta de empleo. En esta situación, todas las palabras son importantes. De ahí la necesidad de aprender las técnicas y habilidades que permitan dominar al estrés y no dar una respuesta errónea para que la empresa valore la candidatura. Según la coach laboral Adunola Adeshola, hay seis frases que deben evitarse.


Aunque varía en función de la profesión, enfrentarse a un proceso de selección no es sencillo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los entrevistadores suelen conformarse una idea del solicitante de empleo a los pocos minutos de conocerlo. Por ello, hay que procurar dar una buena impresión y dejar a un lado expresiones que muestren desinterés, debilidad o arrogancia: se trata de transmitir con nitidez y claridad las competencias, conocimientos y habilidades. A ello se une que no se deben perder de vista las preguntas trampa a las que se puede someter al candidato y que este debe saber sortear.


Decir que no tienes suficiente experiencia


Puede que recurras a esta expresión -“no tengo mucha experiencia, pero...”- cuando el entrevistador te pregunta por una habilidad en concreto. En ocasiones, incluso aunque tengas experiencia en el puesto y estés seguro de que podrías tener éxito, quizá dudes de tus habilidades de liderazgo y creas que el tiempo en el que has desempeñado la misma función no es suficiente.


Sin embargo, Adeshola insiste en que las palabras se mantienen en la cabeza del entrevistador, por lo que tienes que intentar no descalificarte, e ir directamente a los conocimientos que posees. Es decir, debes demostrar que la experiencia te ha preparado para el nuevo puesto.


Afirmar que no eres la persona más cualificada


En caso de que el trabajo no tenga relación con lo que has estudiado, no deberías decirlo. Si lo haces, te quitas valor, y lo cierto es que esto no es una prueba de honestidad como se puede llegar a pensar. Si le dices al entrevistador que no estás cualificado para el puesto, creerá que, en realidad, no estás preparado para realizar el trabajo.


Lograr que te llamen para hacer una entrevista supone que la empresa considera que tienes la formación necesaria, por lo que no hay que darle motivos para que opinen lo contrario. En cambio, tienes que destacar la experiencia y los proyectos de los que has formado parte para sobresalir.


Preguntar por la función de la empresa


Si no conoces a qué se dedica la empresa antes de hacer la entrevista, no sabrás cómo satisfacer sus necesidades o resolver sus problemas. Esto hará que parezca que no estás preparado, por lo que el entrevistador estará alerta.


Las compañías buscan candidatos que estén entusiasmados con la organización, y si no conoces ni siquiera sus datos básicos, demostrarás que tu interés es nulo. Además, de esta forma no podrás destacar. Por tanto, es fundamental analizar de manera exhaustiva el puesto y la historia de la empresa.


Utilizar palabras de relleno como “um” o “me gusta”


Puede que ni siquiera te des cuenta, pero tienes que evitar recurrir a expresiones como “me gusta” o “um” en las respuestas cuando hablas sobre ti mismo, ya que las palabras de relleno pueden darle al entrevistador la idea de que no estás del todo seguro. A su vez, quizá crea que hablarás así al cliente.


De acuerdo con Adeshola, un consejo útil es hablar más despacio y hacer pequeñas pausas entre las declaraciones. Esto permitirá que te recuperes y pienses lo que dices y, con ello, te ayudará a controlar los nervios.


No reconocer los logros individuales


Una cuestión clave es que no puedes usar continuamente el “nosotros” para aludir a los proyectos e iniciativas que tu equipo logró en conjunto, por temor a apropiarse de ellos. Esto se debe a que, al no reconocer tu contribución individual, y describir lo que se ha conseguido haciendo referencia al grupo, se erosiona la experiencia y la cualificación.


Esto puede llevar al entrevistador a preguntarse si serías capaz de manejar el rol que se ofrece en la vacante, sin tener a tu equipo. Por ello, tienes que dejar a un lado el grupo y hablar sin miedo y con confianza de los resultados específicos y del impacto que generaste.


Divagar en las respuestas


Una forma muy sencilla de mostrar inseguridad sobre tus habilidades y conocimientos, aunque sepas que estás cualificado para el puesto, es divagar en las preguntas. Al hacer esto, el entrevistador tiene la obligación de seleccionar de tu respuesta los elementos más importantes. Además, corres el riesgo de perder su atención y, por ende, que no le importes lo suficiente como para volver a preguntarte y hacerse una idea clara.


Para que esto no ocurra, el primer paso es que decidas lo que vas a usar en las preguntas para respaldar lo que puedes aportar a la empresa. Cuando te planteen una cuestión que te pille desprevenido, pide una aclaración y apóyate en el conocimiento que manejas para la vacante.


Actualidad Laboral / Con información de La Información