27-04-2015
Trabajar 40 horas semanales hasta la jubilación en la misma empresa parece ser una perspectiva que se está quedando obsoleta en Europa, y Alemania no es una excepción. Minijobs, trabajos temporales o a tiempo parcial, empleos secundarios... estos tipos de contrato han aumentado un 70% en los últimos 20 años. El trabajo estable y a tiempo completo es cada vez más difícil de encontrar.

Hoy, más de 7,5 millones de trabajadores alemanes, uno de cada cinco, carecen de un empleo estable a tiempo completo, y la cifra no para de crecer. A principios de los noventa, tras la reunificación del país, la cifra de empleos "atípicos" no llegaba a los 4,5 millones, pero en dos décadas ha aumentado en más de 3 millones.

Durante el mismo periodo, la proporción de los llamados trabajadores "normales" -entendiendo "normal" como un contrato fijo de más de 20 horas semanales- ha pasado de representar del 76,8% de la población activa al 67,5%.

Reformas laborales

En 1993, 26 millones tenían un contrato permanente, a tiempo completo o parcial con un mínimo de 21 horas semanales, que cubría su seguridad social. En 2005 se redujeron hasta los 22 millones. En esa época el predecesor de Merkel, el socialdemócrata Gerhard Schröder, introdujo las reformas de la Agenda 2010, que con el objetivo de flexibilizar el mercado laboral plantearon la creación de empresas privadas de trabajo temporal, el aumento de oficinas públicas de empleo y la existencia de los contratos de muy baja remuneración, poca duración y exentos, para el asalariado, de cotización a la seguridad social.

También implantó la Harzt IV, una renta básica para parados de larga duración y personas sin recursos. Los defensores de este famoso subsidio argumentan que garantiza unos ingresos mínimos a toda la población. Sus detractores denuncian el enorme gasto público que supone, ya que se han sumado miles de personas con trabajos precarios que solicitan el nuevo subsidio para completar sus ingresos.

Peores condiciones

Según datos del Ministerio de Trabajo, en 2013 Alemania había recuperado parte de sus empleos estables, llegando hasta los 24 millones, aunque el Gobierno prevé que en los próximos años vuelvan a reducirse más de un 7%.

Jutta Krellmann, experta en trabajo del partido Die Linke, lamentaba la semana pasada que "20 años de reformas del mercado laboral no han traído más puestos de trabajo". Y explica que hay tanto trabajo como en 1994, pero más personas deben repartírselo, y lo hacen "en unas condiciones significativamente peores", sobre todo los jóvenes, quienes sólo conocen "de oídas" los trabajos regulares a tiempo completo.

Freno al crecimiento

Desde 1990, nunca se había registrado una proporción tan alta de pobreza en Alemania. Los últimos datos muestran que 12 millones y medio de alemanes, el 15,5% de la población, viven un 60% por debajo de la renta media del país, según los cálculos de la federación de asociaciones sociales Paritätische Gesamtverband.

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) confirmaba asimismo esta tendencia hace pocos meses. Si la relación entre ricos y pobres entre los años de 1990 y 2010 se hubiese mantenido igual, el PIB per cápita habría crecido alrededor de un 32%, a tenor de cálculos realizados por la OCDE. Pero el aumento de la desigualdad en este período ha hecho que este crecimiento sea del 26%, es decir, eis décimas menor.

El informe llega a la conclusión de que las medidas redistributivas, como los impuestos o transferencias, no dañan necesariamente el crecimiento económico. Pero deben ser diseñadas con precisión y, por ejemplo, destinarse a mejorar las oportunidades de aprendizaje para los niños y para los adultos jóvenes. Un buen acceso a la educación de calidad, a la formación y a la atención sanitaria adecuada es "al menos tan importante" como las transferencias de fondos, escribe la OCDE.

Actualidad Laboral / Con información de El Economista