Tres años después de la aparición del covid-19, siguen faltando millones de trabajadores en la población activa de EEUU, y los economistas se rascan la cabeza para saber qué tamaño tiene realmente la brecha y adónde han ido a parar todas estas personas.


Según las estimaciones manejadas por los economistas, al menos 2,1 millones se jubilaron antes de lo previsto. Otros cálculos apuntan a un déficit de dos millones de inmigrantes en el momento álgido de la pandemia. También hay investigaciones que apuntan a un millón o más de americanos sin trabajar debido a lo que en España se conoce como covid persistente. Otra explicación es que había trabajadores -especialmente mujeres- que tuvieron que dejar el mercado laboral durante los confinamientos para hacerse cargo de los hijos al cerrar los centros educativos.


Ni siquiera hay acuerdo sobre el tamaño global del agujero: cuántos estadounidenses más estarían trabajando en 2023 de no haber sido por la pandemia. Eso es un problema porque los funcionarios de la Reserva Federal necesitan saber si los estadounidenses están temporal o permanentemente fuera de la fuerza laboral para que puedan establecer la política monetaria, explica Anna Wong, economista jefe para EEUU de Bloomberg Economics. "Es un panorama muy confuso", admite Wong. "Ni siquiera tenemos buenos datos con los que trabajar".


Con la tasa de paro en mínimos de 53 años (un 3,4% en enero, como en la primavera de 1969) y más empleados en nómina ahora que antes de la pandemia, ¿cómo pueden faltar realmente trabajadores? La población activa es la suma de las personas empleadas y desempleadas en disposición de trabajar, y algunos investigadores apuntan a una estimación realizada por economistas de la Reserva Federal sobre el tamaño que debería tener en función de las tendencias demográficas. Suponiendo que la gente siguiera trabajando al ritmo anterior a la pandemia, preveían una población activa de 168 millones para finales de 2022. En realidad, la cifra rondaría los 165 millones, lo que arrojaba un déficit de unos tres millones.


Las cosas se complicaron aún más a principios de este mes, cuando el Departamento de Trabajo revisó al alza en más de 800.000 trabajadores adicionales el cómputo total de nóminas no agrícolas de 2022. Según Wong, el agujero de tres millones de personas en la población activa podría ser en realidad un tercio menor. ¿Por qué es tan difícil atinar? Los economistas reconocen que es difícil obtener datos sobre los motivos que llevan a los trabajadores a abandonar el mercado laboral, y que las tendencias en las que se basan sus estudios, como el descenso de la inmigración, han cambiado a lo largo de la pandemia. Por último, algunos trabajadores pueden contabilizarse más de una vez, como los baby boomers que se jubilaron debido a su covid persistente.


La tasa de participación en la población activa -la proporción de la población que trabaja o busca trabajo- se sitúa en el 62,4%, obstinadamente por debajo de su nivel anterior al covid, del 63,4%. Si se hubiera mantenido la tasa media anterior a la pandemia, la población activa habría tenido 1,1 millones de personas más en 2022, según una perspectiva publicada este mes por la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO).


Sin embargo, varios economistas tienen teorías opuestas sobre cuántos trabajadores faltan y adónde han ido. Didem Tuzemen, economista jefe de la Reserva Federal de Kansas City, calculó en un informe del pasado octubre que habría 2,4 millones más de personas en la población activa si la tasa de participación no hubiera descendido durante la pandemia.


La mayoría de los trabajadores que faltan son estadounidenses de edad avanzada. Aunque muchos trabajadores de edad avanzada abandonaron inicialmente la población activa durante la pandemia por motivos de salud, otros decidieron colgar definitivamente 'las botas'. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha citado estudios de los economistas del banco central que muestran que el "exceso de jubilaciones" representa más de dos millones de los trabajadores que faltan, pero que no han sido actualizados por la revisión del Departamento de Trabajo.


Raj Chetty, economista de la Universidad de Harvard, y sus colegas han analizado otra categoría de trabajadores desaparecidos en un estudio reciente: los trabajadores de servicios con salarios bajos que fueron desplazados de sus puestos de trabajo al principio de la pandemia y nunca volvieron. El mejor ejemplo de ello son las nóminas de sectores como el ocio, la hostelería y la restauración, que siguen por debajo de los niveles anteriores a la epidemia.


Estos investigadores se han centrado en las zonas acomodadas de grandes ciudades como Nueva York, donde el personal de oficina dejó de cortarse el pelo y salir a comer porque trabajaba desde casa. Esos barrios son los que tienen más probabilidades de seguir careciendo de trabajadores con bajos ingresos en la actualidad.


Por otra parte, los economistas de la Universidad de California en Davis descubrieron que la inmigración se ralentizó durante los cierres de fronteras por el virus. Esto provocó que en 2021 hubiera dos millones menos de inmigrantes en edad de trabajar en EEUU que si hubiera continuado la tendencia histórica. Aunque en el momento álgido de la pandemia esto podría haber supuesto una gran parte de los trabajadores que faltaban, la inmigración se ha recuperado desde entonces y es probable que desempeñe un papel menor en la escasez actual de trabajadores en EEUU, según el profesor de Davis Giovanni Peri.


Por último, según Katie Bach, investigadora no residente de la Brookings Institution, los estadounidenses que padecen covid persistente son un culpable infravalorado del misterio de los trabajadores desaparecidos. El pasado mes de agosto, Bach calculó que esta dolencia había reducido la población activa de EEUU en el equivalente a 1,6 millones de personas, si se tienen en cuenta las que trabajaron menos horas o lo dejaron por completo. Según Bach, es probable que esa cifra se haya reducido a entre 500.000 y un millón de personas.


"Todos queremos una explicación sencilla de una sola línea. Pero creo que este es un rompecabezas que tiene muchas piezas", reconoce a Bloomberg Michael Stepner, profesor adjunto de Economía de la Universidad de Toronto.


Actualidad Laboral / Con información de El Economista