Unos investigadores del Instituto de Trasplantes Henry Ford, en Detroit, encuestaron a 218 cirujanos de trasplantes de ambos sexos, de entre 31 y 79 años de edad. Casi la mitad dijeron que tenían una sensación baja de logro personal, y el 40 por ciento reportaron unos niveles altos de cansancio emocional.

"Esa combinación sugiere que los cirujanos de trasplante están extremadamente comprometidos con sus pacientes, pero que el proceso también les frustra", señaló en un comunicado de prensa del Henry Ford la líder del estudio, Michelle Jesse, psicóloga principal de planta.

Muchos pacientes de trasplantes están críticamente enfermos, y tardan mucho en recuperarse tras un trasplante. Algunos mueren mientras esperan un nuevo órgano. Esos factores podrían afectar a la sensación de un cirujano de logro personal, planteó Jesse.

"Las interacciones difíciles con los pacientes (como pacientes y familias enojadas, o el llanto mientras se habla sobre las decisiones del final de la vida) no son raras para los cirujanos de trasplantes", comentó.

"Son conversaciones difíciles con pacientes enfermos", añadió. "Nuestros datos sugieren que los cirujanos de trasplantes que se sienten más cómodos con esas conversaciones quizá tengan un riesgo más bajo de algunos aspectos del agotamiento laboral".

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista American Journal of Transplantation.

Los investigadores planifican estudiar formas de reducir el agotamiento laboral en los cirujanos de trasplantes.

"Se trata de crear una cultura que permita que les vaya bien y que les respalde", planteó Jesse. El primer paso es comprender qué contribuye a que sufran de agotamiento laboral, y el próximo es personalizar intervenciones para sus necesidades, explicó.

Actualidad Laboral / Con información de nlm.nih.gov